Signorini dispara contra la FIFA: «El Mundial ya no es una excusa para ser felices»

Fernando Signorini no habló de tácticas ni de esquemas. Eligió mirar el fútbol desde un lugar más profundo: el de los valores.

En una extensa entrevista, el histórico preparador físico sostuvo que el deporte atraviesa una crisis marcada por la mercantilización y el poder económico, que, según afirmó, desplazaron al juego y a su dimensión cultural.

Tomó como símbolo del último Mundial la bandera argentina desplegada tras el triunfo sobre Inglaterra, las declaraciones de Lionel Messi sobre la realidad social del país y el rechazo de algunos futbolistas a gestos protocolares con Donald Trump. Para Signorini, esos episodios fueron las verdaderas «mejores jugadas» del torneo.

Con tono crítico, cuestionó el crecimiento desmedido de las competencias, el papel de la FIFA y la influencia de los grandes intereses económicos sobre los jugadores. También advirtió sobre las consecuencias de esa lógica en el fútbol argentino: la presión sobre los jóvenes, la falta de contención, los problemas de salud mental y la indiferencia frente a tragedias que, aseguró, terminan siendo olvidadas.

Frente a ese panorama, reivindicó el rol de los clubes de barrio como espacios de formación y sostuvo que entrenar significa, antes que nada, educar. Reclamó dirigentes comprometidos, un deporte pensado como política pública y futbolistas capaces de asumir un papel activo para recuperar el sentido colectivo del juego.

Lejos del pesimismo absoluto, Signorini cerró con una convicción: el fútbol todavía puede ser una herramienta para construir personas más sensibles, solidarias y libres, siempre que vuelva a poner en el centro a quienes lo hacen posible y no a quienes solo buscan convertirlo en un negocio.

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