Por qué la sandía es el símbolo global de la resistencia palestina | Entrevista a Patricio Brodsky

En una entrevista cargada de memoria y reflexión, el sociólogo y ensayista Patricio Brodsky, profesor de la cátedra de Genocidio y Memoria en la UBA, repasó su trayectoria intelectual y política en relación con la causa palestina. Integrante del Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino, Brodsky subrayó en #AnocheceEnBuenosAires que su compromiso se consolidó a partir de lo que denomina “el secuestro de la identidad judía por parte de los sionistas”.

El académico destacó la importancia del libro colectivo Palestina, Anatomía de un genocidio, que reúne voces palestinas y judías —entre ellas la de Judith Butler— y cuyos derechos de autor se donan íntegramente a la Media Luna Roja Palestina. “Cada ejemplar vendido es un aporte directo a las víctimas del genocidio en Gaza”, sostuvo.

Brodsky también relató su derrotero personal, atravesado por contradicciones y cambios de postura: “Tuve una doble conversión. En un momento reproduje toda la basura sionista sin ningún tipo de actitud crítica, pero luego comprendí que estaba radicalmente equivocado”. En ese proceso, el diálogo con colegas y las lecturas críticas fueron claves para concluir que “el sionismo es una forma de colonialismo y no puede haber socialismo colonialista”.

Otro eje central de la conversación giró en torno a los símbolos de resistencia. Brodsky recordó cómo, tras la prohibición de izar la bandera palestina en 1967, la sandía —por sus colores— se convirtió en emblema global. “Hoy incluso los movimientos transfeministas la adoptan como símbolo de solidaridad”, afirmó.

Finalmente, reflexionó sobre el antisemitismo europeo y sus consecuencias: “El sionismo nace como una respuesta al racismo europeo, pero adoptando ese mismo racismo. Expulsados de Europa, reproducen en Palestina la sociedad que los había excluido, desplazando a los nativos”.

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