La entrevista con el abogado y militante peruano Rodrigo Noblecilla Cruz dejó al descubierto un escenario político tan complejo como incierto tras la asunción de Keiko Fujimori. En diálogo con un medio argentino, el analista sostuvo que la ajustada diferencia de apenas 40.000 votos refleja un «empate técnico» que condiciona el inicio del nuevo gobierno y obliga a la flamante presidenta a moderar su agenda política.
Lejos de reeditar el programa de reformas de su padre, Alberto Fujimori, o de avanzar con un ajuste similar al impulsado por Javier Milei en Argentina, Keiko sorprendió al anunciar un incremento del salario mínimo, la duplicación de las pensiones no contributivas y la promesa de no avanzar con recortes laborales ni eliminar feriados pagos. Para Noblecilla, esas decisiones responden a la escasa legitimidad de origen con la que llega al poder y a la necesidad de contener un país profundamente dividido.
Sin embargo, el abogado cuestionó con dureza el proceso electoral. Afirmó que existieron irregularidades en el voto exterior y criticó la estrategia jurídica del equipo de Perú Libre, que —según explicó— centró su planteo en un supuesto fraude estadístico cuando debió denunciar la vulneración de normas electorales, especialmente los cambios reglamentarios introducidos antes de la segunda vuelta. Esa decisión, aseguró, terminó debilitando el pedido de nulidad y facilitó la validación de los resultados.
La entrevista también puso el foco en la nueva arquitectura institucional del Perú. Con la reinstauración del Senado, el país pasó a un sistema bicameral donde la Cámara Alta, dominada por el fujimorismo, concentra amplias facultades sobre organismos clave del Estado. Mientras tanto, la Cámara de Diputados quedó en manos de la izquierda, configurando un delicado equilibrio de poder que anticipa tensiones permanentes. En ese contexto, Noblecilla advirtió que el verdadero desafío comenzará cuando el Congreso deba resolver el pedido de facultades legislativas solicitado por la presidenta, una instancia que marcará el rumbo político de un gobierno que nació bajo el signo de la incertidumbre.