El endeudamiento de los hogares argentinos vuelve a encender las alarmas: millones de personas acumulan moras superiores a los 90 días y, detrás de buena parte de ese mapa crediticio, aparece un nombre cada vez más familiar: Mercado Pago.
La crónica pone el foco en la expansión de Mercado Libre, fundada en 1999 por Marcos Galperín, y en la transformación de su billetera virtual en una plataforma que permite pagar, invertir, financiar consumos, acceder a tarjetas y solicitar préstamos. La empresa, presente en 18 países de América Latina, se convirtió en uno de los actores centrales del ecosistema financiero digital.
El informe también reconstruye los orígenes familiares de Galperín y vincula a Sadesa, una curtiembre fundada en 1941 por su abuelo Walter Lev, con el capital inicial de Mercado Libre. Mientras Sadesa atraviesa un proceso preventivo de crisis y evalúa trasladar producción al sudeste asiático, el relato cuestiona el mito del “emprendedor que empezó de cero”.
El punto más polémico aparece en Mercado Pago: según el informe, la plataforma opera como proveedor no financiero de crédito y no como banco. La propia compañía advierte que no está autorizada por el Banco Central como entidad financiera y que los fondos de sus cuentas de pago no son depósitos bancarios.
La discusión central queda planteada en torno al costo del crédito. El informe denuncia tasas que, según testimonios citados, pueden alcanzar niveles de hasta 800% anual. Así, la tecnología que facilita el acceso inmediato al dinero abre también un interrogante: ¿la inclusión financiera termina convirtiéndose en una nueva puerta al sobreendeudamiento?