El debate por Malvinas volvió a ocupar el centro de la escena, pero esta vez con una mirada que excede ampliamente a las islas. El análisis de Jorge Kreyness puso el foco en Tierra del Fuego, el Atlántico Sur, el paso interoceánico y la Antártida, territorios que adquieren creciente importancia estratégica.
Kreyness recordó que la cuestión de soberanía forma parte del discurso diplomático argentino tradicional, aunque detrás de las declaraciones aparecen intereses geopolíticos más profundos. “Estamos hablando de las Islas Malvinas y estamos hablando también de Tierra del Fuego”, advirtió, al remarcar que Ushuaia puede adquirir una importancia estratégica equivalente a la de las islas.
El escenario se completa con el interés por los recursos naturales antárticos, las rutas marítimas y la presencia militar. En ese contexto, surgió una crítica central: Argentina carecería de una política sostenida hacia el mar y el sur. “No tenemos en la Argentina una política hacia el sur y no tenemos una política hacia el frío”, sostuvo.
La preocupación también alcanza a Tierra del Fuego, donde señaló el impacto de la apertura de importaciones sobre el parque industrial y el empleo. El cierre fue político y contundente: “Tenemos que hacer conciencia sobre la necesidad de tener una política nacional soberana sobre el sur del continente”.