La política oficialista comienza a mostrar fisuras mientras algunos de sus protagonistas ensayan movimientos para preservar su futuro. El caso de Patricia Bullrich resulta significativo: quien llegó al gobierno como aliada de Javier Milei aparece ahora, según el análisis del texto, tanteando la posibilidad de tomar distancia sin quedar atrapada por el desgaste de la gestión.
La frase atribuida a Bullrich resume el clima interno: “Estoy harta”, mientras desde su entorno se insiste en que no existe una ruptura y que trabajan para la continuidad del proyecto. Damián Arabia sostuvo: “Estamos trabajando todos los días para que reelija el proyecto”. El texto interpreta esa definición como la búsqueda de un “mileísmo más educado”, capaz de conservar el rumbo económico pero modificar su representación política.
El problema es el momento del salto. La columna de Roberto Lago recuerda el antecedente de María Eugenia Vidal, cuya trayectoria quedó afectada por el derrumbe del macrismo en 2019. Para Bullrich, la cuestión sería evitar quedar demasiado temprano o demasiado tarde asociada al destino del actual gobierno.
Mientras la dirigencia discute candidaturas y alianzas, el texto pone el foco en otro escenario: subsidios, pensiones por discapacidad, financiamiento universitario, cierre de empresas, empleo y pobreza. “El que no ve lo que está pasando es porque no quiere ver”, sostiene desde #TiemposDeResistencia