“Primero se reúne, después dinamita”: el doble juego del Gobierno
El deterioro del Gobierno ya no parece limitarse a la economía: también se filtra por las grietas de su propia alianza política. La escena de esta semana resulta elocuente: mientras Mauricio Macri y Karina Milei intentan acercar posiciones para pensar un acuerdo hacia 2027, La Libertad Avanza desembarca en territorio del PRO con una foto que parece decir exactamente lo contrario.
Luis Caputo apareció en una heladería de lujo de Las Cañitas junto a Pilar Ramírez, dirigente libertaria porteña. La actividad fue presentada como una muestra de consumo y normalidad económica, pero la lectura política fue inevitable. “No fue a tomar un helado”, sostiene el análisis: la puesta en escena buscó exhibir una economía que, según el discurso oficial, funciona.
El problema es que una heladería de lujo difícilmente pueda convertirse en termómetro de un país golpeado por la recesión, la pérdida de empleos y el deterioro salarial. Mientras tanto, las encuestas muestran un creciente malestar y los aliados comienzan a preparar su propio camino.
La economía tampoco ayuda. La inflación continúa y el modelo no entrega los resultados prometidos. Como sintetiza la crónica: “El problema del gobierno no es solamente político, es la economía”.
Así, entre negociaciones, candidaturas y gestos de confrontación, el oficialismo parece jugar a dos puntas: acuerda por un lado y compite por el otro. Y cuando el deterioro político se combina con una economía que no responde, la pregunta ya no es si existen grietas, sino cuánto falta para que se conviertan en ruptura.