La pasión por el vino volvió a encontrar un nuevo camino lejos de las grandes ciudades. Con la premisa de acercar la cultura vitivinícola a distintos rincones de la provincia de Buenos Aires, Andrea Gaiad presentó una nueva edición de la feria «Octanos y Taninos», un encuentro que combinará degustaciones, autos clásicos y gastronomía en Ingeniero Maschwitz.
Lejos de pensar el vino como una simple bebida, Gaiad resumió el espíritu del evento con una definición que atraviesa toda la propuesta: «Todos ganan y nadie pierde», una filosofía que busca impulsar a bodegas, comercios y economías locales al mismo tiempo. Para ella, la feria es mucho más que una degustación: «El vino es el hijo del casamiento del trabajo del hombre con la naturaleza», afirmó, convencida de que cada copa también cuenta una historia.
La organizadora insistió en romper uno de los grandes prejuicios que rodean a este tipo de encuentros: «Una feria de vinos no es para emborracharse… es para degustar y conocer», remarcó, destacando que el objetivo es descubrir nuevas bodegas, compartir experiencias y generar vínculos entre productores y visitantes.
Para Gaiad, el vino representa mucho más que una etiqueta. «Es la unión, es historias, es sentarse a charlar», sostuvo al recordar los momentos familiares que despertaron su amor por la vitivinicultura. Esa misma idea guía cada una de sus ferias: convertir una copa en la excusa perfecta para desconectarse del ritmo cotidiano, recorrer nuevos destinos y fortalecer el turismo regional. En definitiva, «Octanos y Taninos» propone un viaje donde los motores y los taninos comparten el mismo combustible: el encuentro entre las personas.